sábado 16 de febrero de 2019 - Edición Nº1166
Dos Líneas » El País » 10 feb 2019

Inflación: Otra gran deuda de Cambiemos

En la cercanía del final del mandato comienzan a aparecer los balances de los resultados de la gestión del gobierno.


Por:
Alexis Dritsos

Los ciudadanos calibran sus sentimientos frente a la realidad que viven, los analistas ofrecen sus conclusiones profesionales y el gobierno y la oposición, buscan interpretar los resultados observados para desarrollar una estrategia efectiva para enfrentar la contienda electoral de octubre.

En materia económica no hay forma de ocultar lo evidente: los datos concretos muestran el rotundo fracaso de la política aplicada por el gobierno. Ante una realidad por demás compleja para la mayor parte de la ciudadanía, siguen resonando, con la ayuda de los fervorosos militantes de las redes, las potentes promesas de campaña de Cambiemos.

Intentando encontrar los ejes principales de la campaña de acuerdo a la incidencia en los votantes, podríamos identificar 3 grandes temas económicos: Crecimiento, Pobreza cero, y reducción rápida de la inflación.

En relación al crecimiento, los datos al comienzo de 2019 muestran que de los 3 años de gobierno la economía creció solo en 2017, mientras que decreció en 2016, 2018. Las expectativas para el año en curso son de un decrecimiento en torno al -2%.

El slogan de pobreza cero, que nadie debería haber tomado de modo literal, generó la expectativa de una mejora sustancial que no pudo concretarse en la realidad. La pérdida de poder adquisitivo de los ingresos frente a la inflación disparó un importante aumento de la pobreza, produciendo  en paralelo una fuerte caída del consumo.  En definitiva, las políticas para luchar contra  la pobreza se han limitado a dar continuidad a las políticas de subsidios que implementara el gobierno anterior.

Pero la promesa de una veloz y exitosa lucha contra la inflación fue, probablemente, la más movilizante para el elector de Cambiemos y la más creíble de las tres. La realidad se encargaría de demostrar que, una vez más en la historia, nuestro país sufría de una inflación acelerada y con un gobierno incapaz de controlarla.

 El error básico inicial del gobierno ha sido el de sostener un comando múltiple en temas económicos en el cual el desacople entre el Ministerio de Economía, el BCRA y la política tarifaria detonaron un proceso de alta inflación que ha superado todo lo visto en los tres gobiernos precedentes. La mala gestión advertida por los operadores económicos pero también por el público en general, ha ido potenciando expectativas inflacionarias desde el inicio.

La devaluación inicial trajo como consecuencia un traslado a precios casi total en el primer año de gobierno. Los tarifazos interminables con precios dolarizados terminaron de cerrar el círculo perfecto que potenció la escalada del primer año en dónde la inflación alcanzó un 40,3%.

Posteriormente la política del BCRA con metas de inflación y un creciente mecanismo de colocación de LEBACS para absorber pesos, degeneró en un sistema perverso de atraso cambiario, altas tasas y el ingreso masivo de capitales golondrina que se beneficiaron con rendimientos exorbitantes medidos en dólares. Con este sistema, la inflación anual fue del 24,8% superando todos los pronósticos oficiales por amplio margen.

El 2018 se mostró complicado y en mayo de ese año comenzaron a retirarse los capitales especulativos que empezaban a desconfiar de la continuidad del rentable mecanismo del “carry trade”. La escasez de divisas en un contexto de suba de tasas internacionales, y salida de dólares financieros potenciaron una aceleración devaluatoria de manera alarmante. Ante esta situación el gobierno selló un acuerdo de asistencia con el FMI a cambio de un clásico plan de ajuste(a poco de andar hubo que firmar un segundo acuerdo que es el que tiene vigencia hasta ahora).

El año se cerró con números desalentadores y con pésimas perspectivas futuras. En lo que respecta a inflación se alcanzó el mayor valor en 27 años: 47,6%. 

Si bien el gobierno ha logrado una cierta calma cambiaria en los últimos meses, la inflación sigue siendo elevada producto de la persistencia de políticas equivocadas.

Para evitar el riesgo de repetir una escalada inflacionaria como la del año precedente es necesario tomar medidas que logren proteger a la economía de ataques especulativos que podrían volver a generar una devaluación descontrolada, que terminen con los incrementos de costos desproporcionados pero constantes de los precios regulados y que puedan modificar las expectativas negativas existentes.

La existencia de suficientes dólares “genuinos” se consigue exigiendo a los exportadores que liquiden las exportaciones con un plazo máximo de 60 días. Se debe administrar el comercio exterior limitando el ingreso de importaciones de bienes de consumo en la medida que permita alcanzar un superávit comercial importante y sostenible. Por otra parte hay que desincentivar la entrada de capitales especulativos exigiendo una estadía mínima de 365 para todo tipo de capitales destinados a colocaciones financieras.

La reducción de costos requiere de congelar tarifas a valores 2018, pesificando los costos reales  eliminando el IVA de consumos medios y bajos residencial y PYME/Comercios. Se debe proceder a reducir aranceles/impuestos a insumos importados no sustituibles. Es necesario bajar urgentemente el costo financiero a PYMES y Comercios mediante líneas de crédito subsidiadas.

Por último, es necesario involucrar a los sectores del trabajo, empresas y el gobierno para participar en un esquema de concertación de precios, salarios e impuestos con cláusulas de revisión trimestral. Este punto es central para monitorear la evolución de la economía, la aplicación de las correcciones necesarias y fundamentalmente, para generar la confianza entre las partes para poder modificar las expectativas en la sociedad.

Evidentemente, se trata de un histórico flagelo que afecta a nuestro país y que, a excepción de Venezuela, han superado la mayor parte de los países de la región. Más allá de las promesas, la inflación sigue siendo una piedra en el zapato del gobierno de Cambiemos.

* Alexis Dritsos- Economista Partido Socialista

 

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