La ciudad bonaerense de Dolores volvió a captar la atención del ultrarunning nacional e internacional al ser sede de la 4ª edición del El Ceibo Backyard Ultra, una competencia de resistencia extrema que puso a prueba los límites físicos y mentales de más de 100 corredores durante tres días consecutivos.
La prueba, que forma parte del calendario oficial mundial de Backyard Ultra, se desarrolló bajo una consigna tan simple como brutal: correr un circuito de 6,7 kilómetros cada hora, sin excepción, hasta que quede un solo atleta en pie. No hay distancia máxima ni tiempo preestablecido. Se gana resistiendo más que el resto.
Durante más de 45 horas ininterrumpidas, corredores de distintos puntos de la Argentina y del exterior recorrieron las calles de Dolores, transformando a la ciudad en un escenario único de esfuerzo, estrategia, agotamiento y resiliencia. Participaron atletas provenientes de Alemania, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, además de representantes de provincias como Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Chaco, Misiones, La Pampa y la Ciudad de Buenos Aires.
Uno de los aspectos más llamativos del evento fue su formato urbano: el circuito callejero, con largada y llegada en el Polideportivo Municipal, permitió que la carrera se integrara al ritmo cotidiano de la ciudad, con corredores atravesando madrugadas, calor, cansancio extremo y silencio absoluto, vuelta tras vuelta.
El evento contó con un fuerte respaldo del Municipio de Dolores, que acompañó la organización logística y sanitaria de una competencia de nivel internacional. Desde el gobierno local destacaron que este tipo de eventos consolidan a la ciudad como sede de grandes desafíos deportivos y generan impacto turístico y visibilidad a nivel nacional.
"Dolores vuelve a posicionarse como epicentro del deporte regional e internacional", expresó el intendente Juan Pablo García durante la previa del evento, al remarcar la importancia de albergar una competencia oficial del circuito mundial Backyard Ultra.
Lejos de ser una carrera tradicional, El Ceibo Backyard Ultra se convirtió en una experiencia límite, donde el principal rival no fue el reloj ni el circuito, sino el propio cuerpo y la mente. Una prueba que crece año a año y que confirma que, en el mapa del deporte extremo, Dolores ya tiene un lugar marcado.
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