martes 15 de junio de 2021 - Edición Nº2016
Dos Líneas » El País » 2 dic 2020

Etchecolatz recibió la octava condena a perpetua por su participación en delitos de lesa humanidad

Para escuchar la pena, el represor, se puso de pie con un cartel con la leyenda: "Señor Jesús, si me condenan es por seguir tu causa".


El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata condenó hoy a prisión perpetua al represor Miguel Etchecolatz por los secuestros, torturas y crímenes cometidos en el centro clandestino de detención que funcionó en la Brigada San Justo durante la última dictadura militar.

Se trata de la octava condena a perpetua que recibe Etchecolatz por su participación en delitos de lesa humanidad y el represor siguió el veredicto desde el penal de Campo de Mayo, donde se encuentra detenido por otras causas.

Para escuchar la pena, se puso de pie y se pudo observar un cartel que se había colgado del cuello con la leyenda: "Señor Jesús, si me condenan es por seguir tu causa".

 

El juicio


El represor fue condenado a perpetua en el marco del juicio que investigaba las privaciones ilegítimas de la libertad, agravada por torturas, homicidio y abuso sexual en perjuicio de 84 víctimas que estuvieron cautivas durante la dictadura en el centro clandestino que funcionó en la Brigada San Justo.

En el proceso oral y público de esta causa estuvieron imputados miembros del Ejército, de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y civiles que integraron el gobierno bonaerense durante los años del terrorismo de Estado.

Entre ellos se contaron Rodolfo Enrique Godoy, responsable del Área 114; Roberto Armando Balmaceda, Jorge Héctor Di Pasquale, Ricardo Armando Fernández, Emilio Alberto Herrero Anzorena, Carlos del Señor Hidalgo Garzón y Carlos María Romero Pavón, quienes integraron el Destacamento de Inteligencia 101.

La asociación Abuelas de Plaza de Mayo, querellante en este juicio, recordó a través de un comunicado que, entre los casos que se analizaron en el debate, se encuentran los secuestros de María Asunción Artigas, Mónica Sofía Grinspon y Mónica María Lemos, quienes permanecieron detenidas embarazadas en la Brigada de San Justo y fueron trasladadas al Pozo de Banfield.

Allí, María Asunción y Mónica dieron a luz a sus hijas, Victoria Moyano Artigas y María José Lavalle Lemos, restituidas en 1988 y 1987, respectivamente.

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