miércoles 14 de noviembre de 2018 - Edición Nº1072
Dos Líneas » Opinión » 22 jun 2018

Cambio de equipo para implementar el plan del Fondo

Alexis Dritsos Economista Partido Socialista


Por:
Alexis Dritsos

El presidente Macri, forzado por la crisis cambiaria y la caída de la confianza en el gobierno, procedió a modificar el equipo económico en tres lugares clave: Luis Caputo reemplazó a Federico Sturzenegger en el BCRA, Francisco Cabrera cedió su lugar en el Ministerio de Producción a Dante Sica, mientras que Juan José Aranguren  fue reemplazado en Energía por Javier Iguacel.

Si bien los reemplazos apuntan a oxigenar la gestión económica del gobierno removiendo a figuras muy desgastadas, el Ministro Dujovne aseguró que los cambios de nombres no implican un cambio en los planes en curso.

Surgen varias dudas a partir de las afirmaciones recientes del propio Ministro de Hacienda, como también de las declaraciones del Presidente, en cuanto a ciertas contradicciones en el discurso: por un lado se habla de continuidad y por el otro se habla de  “acelerar el gradualismo”.

Ciertamente, un plan de ajuste como el que se plantea en el acuerdo firmado con el FMI no puede resolver los problemas estructurales que causan los desequilibrios que caracterizan a la economía de nuestro país. En esta ocasión lo que se busca es frenar la volatilidad cambiaria a partir de un  nuevo tipo de cambio en torno a los $30, recortar el gasto público de manera drástica, y garantizar a los acreedores externos el repago de la deuda transformando al BCRA en un “árbitro” independiente que garantice las reglas “sugeridas” por el FMI. El panorama para la economía real y el efecto en el grueso de la ciudadanía dista mucho de ser alentador.

La verdadera estrategia para superar la crisis económica requiere de la implementación de un plan que se enfoque en resolver los problemas estructurales que arrastra nuestra economía desde hace más de 50 años. 

El primer paso es hacerlo a partir de poner en movimiento la economía en lugar de frenarla con ajustes recesivos. Las medidas fiscales,  monetarias y cambiarias deben apuntar no solo a frenar la volatilidad cambiaria. Tienen que reducir la inflación y moderar el traspaso a inflación de la devaluación, generar  condiciones de reducción del déficit fiscal y del déficit de la balanza comercial, estimulando en simultaneo el nivel de actividad.

En lo que respecta a la política fiscal se propone: la eliminación del IVA a los productos de una canasta básica de productos  a determinar, para aliviar los sectores más vulnerables; reducción del IVA en los servicios públicos de consumos medios y bajos y el de pequeñas empresas y comercios. Reforma tributaria urgente para reducir el peso de los impuestos indirectos como el IVA y reforzar los vinculados a los ingresos de las personas físicas y al patrimonio. Instrumentar retenciones a las exportaciones para financiar las modificaciones tributarias. En lo que respecta al gasto público, la consigna clara es la de imponer un esquema de austeridad real en lugar de instrumentar un ajuste salvaje.

Es necesario mantener la intervención del BCRA para frenar la corrida cambiaria garantizando un óptimo nivel de reservas y la desactivación paulatina del endeudamiento en LEBACS. Se deben modificar normas para obligar a los exportadores a que liquiden divisas con un plazo máximo de 30 días (hoy no tienen ningún plazo). Se deben regular los ingresos y egresos de capitales financieros para evitar salidas o entradas bruscas que desestabilicen los mercados locales. El tipo de cambio debe, en lo sucesivo, acompañar la evolución de la inflación para mantener la competitividad futura.

La lucha contra la inflación requiere de lograr acuerdos entre trabajadores, gobierno y empresas para consensuar políticas de precios y salarios. En ese contexto las reducciones de IVA planteadas sumadas a una política de desdolarización de las tarifas y a un nuevo y moderado esquema de actualización futura de las mismas servirán como elementos concretos de reducción de costos.

El nuevo tipo de cambio debe ser acompañado de medidas de controles selectivos a las importaciones de bienes de consumo para comenzar a generar un saldo positivo en la balanza comercial. La reactivación de la economía requiere, adicionalmente, la baja paulatina de las tasas de interés y la aparición de líneas de crédito blandas para pequeñas y medianas empresas.

En conjunto, el mayor nivel de actividad generará junto a las reformas sugeridas la gradual eliminación del déficit fiscal por mayor recaudación y menor gasto, permitiendo desarmar el esquema de endeudamiento crónico creado por el gobierno de Cambiemos.

Indudablemente, estas medidas podrían generar resultados concretos y positivos como para salir de la crisis en la que nos encontramos. Aplicarlas requiere tener el coraje y la convicción de proponer una economía pujante y pensada para todos los argentinos como alternativa a los planes de ajuste que ya conocemos.

* Alexis Dritsos Economista Partido Socialista

 

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias