miércoles 25 de abril de 2018 - Edición Nº869
Dos Líneas » Entrevista » 26 mar 2018

Lorena Petrovich: “Yo la llamo la ´Locomotora Vidal´”

Es senadora provincial de Cambiemos por la Tercera Sección Electoral.


Lorena Petrovich tiene 38 años, es mamá de Benicio, periodista y, desde 2015, senadora bonaerense de Cambiemos por la Tercera Sección Electoral.

¿Qué te llevó a comprometerte políticamente?

Como periodista tuve la oportunidad de entrevistar a muchos políticos; algunos, incluso, han llegado a ser presidentes. Sin embargo, cuando terminaba las notas me quedaba descreída. Con algunos sentía más afinidad que con otros, pero nunca estuve afiliada a ningún partido político. Porque estoy convencida de que el periodismo debe ejercerse sin condicionamientos partidarios. Sin embargo, empecé a sentir la necesidad de brindarme desde la política cuando empecé a trabajar en el área de comunicación de Lanús, en 2011, y vi la tarea que llevaba adelante Néstor Grindetti. Había un trabajo profundo con los vecinos, un estar en contacto con ellos muy característico de Cambiemos, aunque el espacio político no existía como tal. Pero fue en ese contexto en que fui sintiendo la necesidad de comprometerme y dar respuesta.

¿Qué te pasó internamente hasta que tomaste la decisión de volcarte a la política y cómo lo tomó tu círculo íntimo?

Tuve reacciones encontradas. Porque del otro lado vivía quejándome de todo lo que estaba mal y no me gustaba. Al mismo tiempo iba sintiendo la necesidad de estar con la gente. Terminó pesando más el compromiso aunque era más cómodo quejarse (se ríe). Pero sí, no todo fue color de rosas y no a todos les agradó mi decisión. Soy muy consciente de la enorme responsabilidad que significa ocupar este lugar.

¿Cómo te sentís siendo parte de los debates legislativos? ¿Cómo resolvés las diferencias dentro de Cambiemos y con el resto de los partidos?

Hay diferencias dentro y fuera de Cambiemos, y es maravilloso que así sea. Casi siempre los debates y las diferencias se exponen con respeto. Son discusiones maduras las que se logran en el Senado, del que estoy absolutamente orgullosa de ser parte. Así hemos logrado todos los acuerdos. Respecto a cómo me siento, me siento muy bien. Aprendí a ser más flexible; la dinámica del trabajo legislativo lo requiere. Entendí que para alcanzar los mejores acuerdos hay que manejar esa delgada línea de ceder sin ir en contra de tus propias convicciones. Las espinas a veces vienen de aquellos que no quieren el debate. Ahí están los sinsabores. Pero realmente son los menos. Me sorprendí de eso.

¿Con qué cosas te encontrás cuando bajás al territorio?

Con muchas cosas por hacer, pero también con la tranquilidad de saber que hoy nadie duda de que las obras que empiezan en la Provincia se terminan. A mí me encanta estar en territorio. Si puedo estar en territorio todos los días, lo estoy, porque siento que esa necesidad de estar con el vecino es mi combustible, la energía con la que mejor puedo afrontar la tarea que me ocupa como senadora. No legislás de lo que te cuentan. Es lo que ves y lo que te dicen.

¿Quiénes son tus referentes?

Nosotros tenemos a la gran referente de la Provincia. Yo la llamo la “Locomotora Vidal” (risas). Para mí, María Eugenia pone en palabras las peleas que yo decididamente doy y quiero dar en relación a las mafias, a la policía, a los pibes que mueren por el paco. Va a fondo sobre estas cuestiones y, al mismo tiempo, es una vecina más, una madre dedicada a sus hijos. Una mujer extraordinaria.

La Gobernadora suele hablar de las cosas que duelen en la Provincia, ¿qué te duele a vos?

Aunque se está haciendo mucho, siento que como Estado no siempre llegamos de la mejor forma a los lugares donde más se necesita. Me duele llegar tarde, como ocurrió con Adela Maciel, que murió acuchillada por su pareja mientras llevaba en brazos a su bebé durante un apagón en una plaza de Villa Giardino. El bebé sobrevivió. Es un pichón hermoso que está creciendo al cuidado de una tía, que se hizo cargo de los siete hijos de Adela. Yo acompaño a esa familia. Los ayudo a que sigan estudiando, voy a la casa a tomar un mate y a ver cómo están, pero su mamá no está. Son hechos que me pegan terriblemente y que me enojan terriblemente.

Pero sobretodo me duele, cuando recorro los barrios más vulnerables y me encuentro con vecinos acostumbrados al clientelismo. A los que les cuesta valorar que antes de bajarles una chapa, decidimos encarar las obras que los van a sacar de la pobreza. Que son las que no se ven, los caños que van por debajo, y que son cloacas y agua potable. Pero estoy orgullosa de ser parte de un equipo que se animó a empezar el camino del cambio. Es muy importante, aunque en muchos casos los resultados tarden en llegar. Antes, no había cifras oficiales, se mentía con los números. Nosotros no pretendemos esconder la pobreza, queremos erradicarla y para atacar el problema hay que empezar por reconocerlo.

¿Cuáles son los desafíos de gestión más importantes para este año en la Provincia?

La educación es fundamental. Sé de la lucha que va a dar María Eugenia, y la que está dando, para que nuestros pibes en las escuelas públicas aprendan, y que nos preparen para una mejor sociedad. Lo único que va a cerrar la grieta de la desigualdad es la educación. También vamos a trabajar fuertemente por una justicia más justa. Para que los jueces estén a la altura de las circunstancias, y dejen de liberar a violadores, femicidas o asesinos que no han cumplido sus condenas. Magistrados que, teniendo la ley a entera disposición y también informes que alertan sobre los riegos que estos detenidos representan para la sociedad, los liberan por una interpretación errada de la ley. Ahí hay un vacío sobre el que tenemos que trabajar fuertemente.

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