jueves 13 de diciembre de 2018 - Edición Nº1101
Dos Líneas » El País » 10 mar 2018

Macri lucha ahora contra su propia historia

El Presidente imagina un empresariado competitivo como motor del país. Las dificultades del caso.


Por:
Nicolás Alberio

Esta semana asistimos a un capítulo novedoso en la era Macri. El Presidente se peleó con los miembros de la Unión Industrial Argentina. Sí, con los empresarios y no con los sindicalistas como nos tenía acostumbrado. Resultó un hecho inesperado, porque justamente ese es su origen, de ahí vienen él y su familia.

La voz del oficialismo en el conflicto fue el Ministro de Producción, Francisco Pancho Cabrera, quien protagonizó una serie de cruces con la confederación que nuclea al empresariado nacional. Sobre la superficie despotricaron unos contra otros, pero en la base subyace la visión que tiene Macri de lo que debe ser la burguesía nacional.

Decir empresario es decir Mercado, salvo en Argentina, claro está. Desde aquellos tiempos en los que comenzaba el modelo que se ha denominado “sustitución de importaciones” el empresariado nacional nació, se crió y vivió toda la vida al amparo del Estado. Ya sea por subsidios, por préstamos blandos, condonación de deudas o por ser meros proveedores de las arcas públicas, con el beneficio que esto implica.

A este grupo específico de empresarios se lo ha bautizado como la “Patria Contratista”. De ahí viene Macri, de allí proviene su padre desde que bajó del barco que lo trajo de Italia, incluso a esta clase pertenece su hermano de la vida, el famoso Nicolás “Nicky” Caputo.

Ahora Macri, imbuido en su rol de Presidente de la Nación intenta que el empresariado sea competitivo, que sea innovador por su cuenta y que dé la batalla en el mundo del intercambio de mercancías, como mecanismo para lograr que la economía del país despegue de una vez por todas y logre bajar la inflación.

En su cabeza, Macri considera que la Argentina va a ser competitiva en el concierto de naciones si abre su economía. Así vendrán las tan ansiadas inversiones. Esto sucederá si el empresariado deja la zona de confort. Pero lucha con la física. La burguesía nacional viene con la inercia de 80 años de producir a costa del Estado o con beneficios al menos.

Por otro lado, enfrenta vientos internacionales que apuntan para otro lado. Las principales economías del mundo se cierran, mientras Cambiemos intenta llevar adelante un área de libre comercio con la Unión Europea, que destrozará a las PyMEs, pero eso no importa si la economía crece de la mano de los peces gordos, piensan en Casa Rosada.

Un caso emblemático del incremento del proteccionismo internacional es Donald Trump. Quizás el más importante por ser el líder de la superpotencia mundial. Su gestión en estos días tomó la decisión de subir los aranceles para los materiales que importa. Entre ellos el acero y el aluminio. El escenario político internacional se cierra, no alienta comprar productos de otras naciones.

La medida anunciada por Trump enseguida generó preocupación entre los industriales argentinos. EEUU le pone 25% de arancel al ingreso de acero y 10% al aluminio que proviene de otros países. El 25% del acero yanqui es importado, pero el Grupo Techint (único productor) exporta a Estados Unidos 200 mil toneladas anuales de acero argentino por más de 200 millones de dólares, en lo que representa el 50 por ciento de la producción de la subsidiaria Siderar.

En tanto que a Estados Unidos se vendieron US$548.2 millones en 2017 de aluminio y bienes derivados, lo que representó el 11,5% del total de las exportaciones argentinas a Estados Unidos (el segundo artículo más exportado a EEUU) y un 65% más que en 2016. Pero en enero 2018 se desaceleraron fuertemente las exportaciones y pasaron de 29,1 millones en igual mes de 2017 a 0,1 millones.

Con gran poder de lobby el CEO de Techint, Paolo Rocca, se reunió con Marcos Peña en su planta de Campana y convenció al todopoderoso Jefe de Gabinete para que le diga al mismísimo Macri que llame a Trump para que revea la suba de aranceles para sus mercancías.

Ayer Macri levantó el teléfono  y según informó Presidencia, Trump se comprometió a evaluar su pedido para que la Argentina sea exceptuada de cualquier medida restrictiva que afecte las exportaciones de acero y aluminio hacia los Estados Unidos.

El lunes Marcos Peña recibirá a los miembros más afines al gobierno de la Unión Industrial Argentina. Quizás participe Macri también del mitin. Allí el oficialismo intentará que el empresariado argentino se despegue del Estado, en el contexto de un mundo que cada vez se cierra más en si mismo.

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