jueves 20 de septiembre de 2018 - Edición Nº1017
Dos Líneas » El País » 10 feb 2018

Durán Barba apela a la pena de muerte para tapar la inseguridad

Historia de avances y retrocesos.


Por:
Nicolás Alberio

Fiel a su estilo, el principal asesor del Presidente Mauricio Macri lanzó esta semana una polémica frase. Según Durán Barba la “inmensa mayoría de la gente” está a favor de la pena de muerte. Sus dichos rebotaron en los medios, pero la clase política en general, y el gobierno en particular, no tomó partido en el asunto.

Es sabida la obsesión que tiene el ecuatoriano por las encuestas y los números, sin embargo, se desconocen el origen de los datos, ni la metodología que utilizó para pronunciar semejante aseveración.

Salvo los Estados Unidos, la totalidad de los países democráticos del mundo no cuentan con la pena capital como herramienta para combatir el delito. En el caso específico de nuestro país, desde 1922 se encuentra abolida, salvo en los periodos en los que el Estado se vistió de terror y realizó un exterminio sistemático.

La Argentina cuenta con una larga historia en lo que concierne a la pena de muerta. La última ejecución fue realizada el 22 de julio de 1916, los condenados eran Francisco Salvatto y Giovanni Lauro, asesinos de Frank Carlos Livingston.  Sin embargo, todos recuerdan el episodio más emblemáticos de en nombre “de las buenas costumbres”.

Este fue el caso del fusilamiento en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires, de Camila O’Gorman y el cura Ladislao Gutiérrez, quienes se habían convertido en amantes, irritando con ello a la Iglesia y a Rosas. Fueron fusilados el 18 de agosto de 1848.

Durán Barba conoce la historia, y sobre todo la política de nuestro país. Sabe que al apelar a la pena de muerte abre una polémica. Genera un debate (ya saldado), en torno a un tema que lidera las preocupaciones ciudadanas desde hace ya varios años: la inseguridad.

Hasta el momento, el gobierno no puede mostrar aciertos en la materia, todo lo contrario. La Plata, Rosario, Mar del Plata, el conurbano, la Ciudad de Buenos Aires, sólo para citar algunos ejemplos, son polvorines. A diario ocurren hechos de inseguridad, a diario el Estado no brinda respuestas, y en muchos casos, es cómplice del delito.

La “lucha contra las mafias” es un slogan que se escucha constantemente en los dirigentes de Cambiemos, pero en los hechos concretos la gente percibe que la inseguridad no cesa. La obligación que tienen los policías bonaerenses de presentar las declaraciones juradas de su patrimonio es un avance en la construcción de un relato, pero en la práctica no produce cambios significativos. ¿O acaso los políticos no exhiben año a año su propiedades, y a pesar de ello la corrupción crece de forma escandalosa?

La demanda de la pena de muerte,  que “terminen de una vez con la manzana podrida del cajón”, es fascista y Durán Barba lo sabe. “Nosotros los buenos” versus “ellos los malos” era el método que empleaba Benito Mussolini para construir poder. Un cóctel que no falla: el miedo a ser atacado y encontrar un responsable de nuestros males.

La problemática de la inseguridad no nació con Macri es una realidad inocultable. La clase política está en falta con la ciudadanía de un tiempo largo a esta parte. Desde hace décadas un tercio del país es pobre, y lamentablemente, ya nos acostumbramos que con la democracia no se cura, no se come, ni se educa.

* @nicoalberio

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