miércoles 26 de junio de 2019 - Edición Nº1296
Dos Líneas » El País » 10 jun 2019

Recalculando para evitar el default

El arco político moldea su estrategia política pensando en la economía.


El juego político comienza a tomar un ritmo acelerado a medida que se acerca el final de la primera etapa en dónde se definen las alianzas definitivas que competirán en las PASO de agosto.

El oficialismo acomoda las fichas con el apoyo de la UCR a la continuidad de Cambiemos confirmado y apostando todo a repetir el esquema de polarización de 2015. A favor de la continuidad, se anota la actitud militante del FMI, el propio Donald Trump y la mayor parte del establishment local que incluye al poderoso aparato de medios y comunicadores que se suman decididamente a la campaña por la reelección.

En el campamento K el desafío que enfrentan es doble. Por un lado, deben intentar llevar calma a “los mercados” y al propio Fondo, como así también a los empresarios locales y extranjeros que temen el retorno del kirchnerismo. Para este segmento han enviado señales indicando que no contemplan incumplir los compromisos asumidos, que pretenden generar condiciones propicias para inversiones y señalan a Guillermo Nielsen como posible Ministro de Economía. 

Por el otro lado, deben generar el respaldo suficiente del voto cautivo K con un candidato que hasta hace muy poco era un profundo crítico de la gestión de CFK, además de intentar ampliar la base de sustentación del espacio sumando opositores de diverso origen.

La tercera opción que parecía contar con un importante potencial de crecimiento, se encuentra muy desdibujada.

Con Schiaretti dinamitando el armado de Alternativa Federal a poco de ganar su elección, con  Pichetto admitiendo una preferencia por Macri en un hipotético balotaje y con Massa  desembarcando en el armado K, queda un espacio bastante debilitado para competir contra la polarización. Lavagna y Urtubey con diferencias importantes entre ellos, son los que mantienen  la postura antigrieta que los había  juntado en algún momento.

Planteadas las diferencias políticas existentes, surge un punto de acuerdo y es que el tema económico es el tema central de esta campaña, y el temor compartido es el de caer en breve en un nuevo dafault.

El gobierno cuenta con el próximo tramo de la ayuda del FMI por U$D 5.500 millones para sumar mayor poder de fuego frente a los complicados meses que se avecinan. Espera que el respaldo explicito de Lagarde y del propio Trump sean suficientes para moderar los temores de los mercados y que le permita bajar el riesgo país de manera considerable.

La oposición, y economistas de diversos perfiles ideológicos, consideran que la situación es muy grave y que no hay certeza de que no se repita una nueva corrida cambiaria de acá al fin del mandato del gobierno de Macri. La idea compartida, es que se debe intentar cuanto antes una negociación con el Fondo para transformar el actual préstamo stand-by en uno de facilidades ampliadas que permite la devolución del capital en un plazo mucho mayor.

El gobierno y el Fondo saben que esta negociación es ineludible para evitar el default y es por eso que Lagarde, preparando el terreno, ha reconocido haber subestimado la complejidad de la situación económica argentina. Con el objetivo de no perjudicar las chances de reelección del gobierno, intentarán postergar esta negociación hasta después de las elecciones, mientras se le permiten ciertas flexibilidades para mejorar las chances electorales del oficialismo.

Las expectativas económicas son muy malas para la mayor parte de los analistas: inflación a diciembre por encima del 40%, decrecimiento entre -1,2% y -2%, dólar muy volátil, caída estrepitosa de reservas, entre las principales variables analizadas.

A pesar de la situación general, el gobierno apuesta únicamente a lograr mantener la estabilidad cambiaria. Tiene por delante un desafío considerable frente a la posible dolarización de las carteras actualmente en pesos, además de enfrentar vencimientos de LETES y LECAP hasta fin de año por un equivalente a U$D 18.000 millones. Las LELIQ  superando el 1,1 billón de pesos equivalen a U$D 24.000 aproximadamente, además de otro billón colocados en plazo fijo.

El nivel de reservas disponibles, aún sumando los U$D 5.500 del próximo desembolso, parece insuficiente para enfrentar la eventualidad de una corrida como la del año pasado. Actualmente, las “reservas netas “podrían encontrarse en torno a los U$D 12.000 millones, cifra equivalente a la caída observada entre el 9 de abril al 7 de junio del corriente año.

La inacción del gobierno con la complicidad del Fondo preocupa a la oposición y también a los mercados que siguen castigando al país con un índice de riesgo superior a los 900 puntos.

En lugar de establecer pautas de renegociación con el FMI,  impulsar medidas para restringir la entrada y salida de capitales financieros que nutren la operatoria de carry trade, y exigir la liquidación de las exportaciones en plazos breves, el gobierno cruza los dedos y quema reservas esperando que la bomba no explote.

Evidentemente, la preocupación es compartida por propios y ajenos, ya que de no contar con el apoyo del Fondo nuestro país estaría en default. El problema es que ese auxilio se está agotando y el paciente no está en condiciones de respirar sin esa ayuda.

* Alexis Dritsos- Economista Partido Socialista

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