sábado 20 de julio de 2019 - Edición Nº1320
Dos Líneas » El País » 27 may 2019

La calma que precede a la tormenta

La realidad es inocultable, Argentina es un país en default sostenido artificialmente por el Fondo Monetario.


Por:
Alexis Dritsos

El escenario político ha sido sacudido por la oficialización inesperada de la fórmula presidencial  kirchnerista, encabezada por Alberto Fernández  con Cristina Fernández de Kirchner como candidata a vicepresidenta.

En el gobierno, este hecho político, ha impactado de manera muy profunda en medio de la gran desorientación que se observa en las filas de Cambiemos.

En muy corto tiempo han fracasado los tímidos intentos oficialistas de retomar la iniciativa política. Tanto el proyecto de Precios Esenciales y la convocatoria a un gran acuerdo nacional en torno a 10 puntos propuestos por el gobierno han quedado rápidamente en un segundo plano.

Indudablemente  el golpe más duro para la estrategia oficial se lo ha propinado la propia Cristina Fernández al declinar la candidatura presidencial. El argumento utilizado hasta el cansancio, para justificar los problemas existentes y futuros responsabilizando a la ex presidenta y al temor que ella genera, se desvaneció de golpe.

Las declaraciones casi inmediatas del candidato K fueron muy meditadas: consideró innecesaria una reforma constitucional, negó que estuviera en sus planes conceder indultos, afirmó que pretende cumplir con los compromisos con acreedores, e indicó que considera prioritario atraer inversiones productivas. El efecto se hizo ver de inmediato: el lanzamiento de esta fórmula no generó ni una corrida con el dólar ni una disparada del riesgo país, más bien todo lo contrario.

Mientras tanto la economía real va mostrando que la crisis sigue sin dar tregua. La inflación de abril en 3,4%, ha sido un consuelo  para el gobierno al compararla con el 4,7% de marzo, pero no representa alivio real en la economía de millones de argentinos.  En los últimos 12 meses el índice de precios acumula un crecimiento del 55,8% mientras que los alimentos en ese mismo período han aumentado un 66%.

El nivel de actividad sigue cayendo fuerte, reflejando en marzo un declive del 6,8% respecto de igual mes del año pasado, mientras que la utilización de la capacidad industrial instalada se encuentra en un modesto 57,7%.

 El dólar ha mantenido un relativo equilibrio en torno a los  $ 46 como resultado de la política de tasas de Leliq al 70% y la venta de dólares autorizada por el FMI para intervenir en el mercado de cambios.

Lamentablemente, a pesar de los serios  problemas  que enfrenta la economía del país, el gobierno ha decidido que el único objetivo económico que persigue de aquí al final de su mandato es el de intentar mantener la estabilidad del tipo de cambio  a cualquier precio.

Independientemente de las intenciones del gobierno y de la oposición, la realidad de Argentina es muy compleja. Las reservas del BCRA vienen disminuyendo de manera acelerada con una caída en torno a U$D 12.000 millones desde el 9 de abril cuando entró el último desembolso del FMI. Las reservas “netas” disponibles actuales se encuentran  entre U$D 17.000 millones a U$D 15.000.

Las condiciones que enfrenta la economía de nuestro país hacia fin del mandato de Cambiemos son muy alarmantes, y se verifican condiciones que podrían desembocar en una nueva corrida cambiaria de graves consecuencias.

La volatilidad pre-electoral, puede suponer la dolarización masiva de plazos fijos en pesos, lo que implica que los bancos tendrían que primero desarmar posiciones en LELIQ para pagar esos vencimientos. Por otra parte, los vencimientos de LETES en dólares y de LECAP de acá a fin de año representan una suma equivalente aproximada de U$D 18.000 millones, mientras que el billón de LELIQS  equivale aproximadamente a U$D 22.000 millones.

Ante este panorama,  desde la política se intenta enviar señales hacia afuera buscando atenuar  temores respecto de las consecuencias de un posible cambio de gobierno. Los números de las encuestadoras reflejan, sin excepción, una casi segura derrota del oficialismo, por lo que los principales referentes opositores intentan transmitir mensajes tranquilizadores hacia los mercados.

La realidad es inocultable, Argentina es un país en default sostenido artificialmente por el Fondo Monetario.  Opositores y gobierno cruzan los dedos para que la tormenta no se desate, ya que a ninguno le conviene que la bomba explote.

* Alexis Dritsos Economista Partido Socialista

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