lunes 24 de junio de 2019 - Edición Nº1294
Dos Líneas » El País » 24 feb 2019

La insoportable volatilidad del dólar

El gobierno parece desorientado y tiende a repetir errores para conseguir un “dólar electoral” tranquilo.


Por:
Alexis Dritsos

El gobierno de Cambiemos empieza a mover las fichas para dar inicio a la campaña electoral que apunta a la reelección de Macri por un nuevo período de cuatro años.

Los estrategas de la mesa chica del presidente comienzan a delinear una estrategia que les permita ser competitivos, a pesar de tener que  cargar con la cruda realidad de un fracaso rotundo en materia económica.

Para poder hacer frente a esta flaqueza necesitan, y se conforman, con lograr que la inflación baje al menos a un 2% mensual y que el dólar se mueva sin mayores sobresaltos dentro de las bandas definidas por el BCRA.

El lanzamiento de propuestas en Seguridad y Corrupción pretende instalar con fuerza  estos temas para tapar el abandono implícito de objetivos originales como la pobreza cero, la lluvia de inversiones o el de alcanzar un nivel de inflación razonable. Se busca que el electorado preste menos atención al pésimo desempeño de la economía.

Evidentemente, para que el efecto distracción funcione electoralmente, el gobierno necesita que  las dos variables mencionadas funcionen dentro de lo previsto.

Con respecto a la inflación, es casi imposible que, continuando con las políticas de tarifazos, con el arrastre de la inflación mayorista que aun no se trasladó a precios minoristas y con la devaluación futura que pudiera darse, los precios dejen de subir por encima de las proyecciones oficiales. Enero al 2,9% y  febrero que anticipa un valor que podría superar el  3%, plantean expectativas  de inflación por encima del 35% anual, de acuerdo a las predicciones de algunos analistas.

Por el lado del dólar, para mantenerlo en una situación de cierta calma, el gobierno apunta a mantener altas las tasas de interés, a que los exportadores liquiden sus exportaciones en volúmenes importantes y que la credibilidad sobre la estabilidad de las dos variables críticas evite una dolarización masiva de las carteras.

Lamentablemente las propias contradicciones de la política que aplica el gobierno son las que ponen en riesgo el actual escenario de relativa estabilidad cambiaria. Con las mismas herramientas es muy difícil que se logren resultados diferentes.

El esquema de tasas altas para contener la dolarización de las carteras profundiza la recesión que potencia el malestar social mientras se sigue estimulando la especulación financiera.

El temor a una salida masiva de las posiciones en pesos, particularmente en un año electoral, es una señal negativa para los exportadores que podrían especular con retrasar la liquidación de operaciones esperando una suba sustancial de la cotización del dólar.

En este contexto es esperable que crezca el apoyo a candidatos de la oposición, y si el gobierno, sus voceros en los medios y los círculos de poder insisten con fomentar el miedo al retorno del “populismo”, lo único que harán es empeorar las expectativas. El riesgo país subirá y los inversores comenzarán a dolarizar sus posiciones. Si esto sucede, ya sabemos cómo termina y el costo político lo pagará el oficialismo.

Existen algunas medidas que el gobierno podría ensayar para  minimizar los riesgos de una nueva corrida cambiaria como la vivida el año pasado, aunque resulta difícil creer que dejen de lado el dogmatismo inconducente mostrado hasta ahora.

Puntualmente, deberían intentar un cambio de expectativas inmediato impulsando un amplio diálogo político  dejando atrás la estrategia apocalíptica que se usa para justificar la continuidad del actual gobierno estigmatizando a la oposición en general.

Es necesario obligar a los exportadores a liquidar las divisas en un plazo no mayor a 60 días para evitar la especulación y recibir una importante cantidad de dólares genuinos en corto plazo.

Se deben ajustar los controles a los movimientos de capitales financieros garantizando una estadía mínima y de ser necesario colocar encajes para evitar movimientos abruptos que afecten la estabilidad del sistema.

Se deben frenar los tarifazos completamente en 2019, siendo conveniente retrotraer las tarifas a valores de 2018. Hay que ir desarmando gradualmente las carteras de LELIQS de los bancos impulsándolos a  otorgar créditos en lugar de lucrar únicamente con estas colocaciones. Es necesario otorgar líneas de crédito a PYMES con tasa subsidiada para capital de trabajo y adquisición de bienes de capital.

Las medidas propuestas apuntan a combatir la inflación, mejorar las expectativas económicas, dar impulso a actividades productivas y a estabilizar el mercado cambiario.

Mientras tanto, el gobierno parece desorientado y tiende a repetir errores anteriores fomentando el “carry trade” y utilizando como única herramienta la  suba de tasas para conseguir un “dólar electoral” tranquilo

Lamentablemente, el gobierno apuesta con optimismo a que todos sus pronósticos se concreten.

Lo cierto es que no hay una estrategia sólida para enfrentar los riesgos latentes  de una nueva turbulencia cambiaria que en este año electoral tiene altas probabilidades  de suceder.

De no ser así, nos dirán nuevamente que íbamos bien pero que algo pasó.

* Alexis Dritsos Economista Partido Socialista

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